Autòcton Celler
Baix Penedés (Sin D.O. )
Autòcton Celler nace desde un profundo regreso a las raíces, un reencuentro con la tierra, la historia y el alma de la familia Jané en el corazón del Baix Penedès. Este proyecto es mucho más que la elaboración de vinos; es una vuelta a lo esencial, a un modo de vida que respira en cada rincón de la antigua masía Mas Vilella, una joya del siglo XVI en La Bisbal del Penedès, con raíces que se remontan a la época romana. No es únicamente una masía, es un estilo de vida, ya que Albert Jané vive allí con toda su familia y sus perros, gatos, gallinas, tortugas... Albert ya había vivido en esta masía durante 8 años y quedó enamorado de ella y del estilo de vivir en medio del campo con paz, tranquilidad y libertad, por lo que quiere transmitir este estilo de vida a sus hijos: trabajar con pasión y respeto por la tierra que le vio crecer, recuperando variedades autóctonas como el sumoll, el xarel·lo rojo y la malvasía de Sitges, que en el pasado fueron protagonistas en esta tierra y que ahora, gracias a su esfuerzo, vuelven a brillar en un paisaje marcado por suelos pobres y pedregosos,
Albert Jané, nacido en Vendrell en una familia con más de un siglo de tradición vitivinícola, ha recorrido caminos en Montsant y Priorat, aprendiendo y perfeccionando su arte en regiones de renombre. Pero su corazón siempre permaneció ligado a su tierra natal, esa masía que guarda historias de siglos y secretos enterrados en vasijas y ánforas romanas. Su trabajo refleja una filosofía de humildad, paciencia y amor por las variedades autóctonas, que crecen en viñedos viejos, en parcelas que apenas producen por su pobreza y dureza, pero que ofrecen una expresión única y sincera del terroir. La influencia del mar Mediterráneo y la protección de la Sierra del Montmell confieren a sus vinos un carácter marino, fresco y lleno de historia.
Más allá de la técnica, el proceso de Albert es un acto de amor y de reivindicación, una lucha por dignificar y valorar el patrimonio vitivinícola de su tierra. La bodega, ubicada en un escenario que respira historia y vida familiar, no es solo un lugar de producción, sino un reflejo de su proceso vital: un retorno al origen, una vida en comunión con la naturaleza, en un estilo de vida que quiere transmitir a sus hijos y a quienes desean entender la esencia del territorio. En cada botella se palpa esa conexión profunda con la tierra, sus tradiciones y su gente, un vino que cuenta una historia de pasión, memoria y pertenencia.
Finca Mas Vilella